Todo aquello que uno cree amar reside indefectiblemente en una órbita ulterior a la que nos movemos. En un murmullo de moscas de invierno lentas y pesadas o al menos en un brumoso estadío del pasado más onírico. Inventa el hombre, por tanto, un horizonte. Reniega de su soledad embocando sus días hacia las más irrisorias metas que uno pueda elucubrar. Huye del destino por el camino más lírico. Se miente a sabiendas. Se venda los ojos, se ciega los pasos. Prefiere el abismo al acontecimiento. La mentira a la certeza. La muerte al presagio.
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Sí, muy lírico.
Demasiado lírico.
Extra lírico.
Valeeee.
es nuestra razón de ser virtual
había leído: irrisorias tetas que uno pueda lubricar
la costumbre, es que te pones de un lírico a veces
ja, ja, ja… cría fama y échate a dormir.
el amor es insoportable
Me cago en el amor, cantaba Carotone.
preferimos vivir, con su grado de incertidumbre ni alto ni bajo, a cumplir horario