Que no quede nada
si acaso un apuro
de saliva una brumosa
lentitud que impida
el habla
un nudo en la garganta
en el cielo
de la boca
del estómago.
20 enero 2012 por elcefiro
Que no quede nada
si acaso un apuro
de saliva una brumosa
lentitud que impida
el habla
un nudo en la garganta
en el cielo
de la boca
del estómago.
claro.. ¿qué queda después de las lágrimas?… lo mejor es: nada, desenredar todo, por supuesto, el nudo de la garganta, que parte para arriba, la del estómago para abajo, después de descomponerse (desconocerse en lo confuso y brumoso de la tristeza, cuando es así), descargar el todo.. me gustó. saludos.
narrativamente uno se supone que este poema se relaciona con el anterior; y que la chorba aquella que no te ha hecho caso o a la que no haces caso a pesar de que te relames al verla esa chorba te ha hecho llorar y claro tras el llanto que no quede nada
Supones demasiado J.M. Aunque por eso te leo, por tus suposiciones y elucubraciones sobre cualquier cosa. Me gustan.
El hilo temporal o narrativo del que hablas no existe como tal o al menos en este caso no. El poema anterior es una historia de incomunicación pura y dura. En cambio éste habla, creo, de la oquedad o más bien del vacío que se genera tras un mal rato. La chorba del anterior jamás será mía. En cambio la de éste último sí que lo fue. En el anterior la chorba es la protagonista y en éste ella ya no está.
No formarían parte del mismo libro esos dos poemas, claro.
Estoy de acuerdo con malone, esos últimos 4 versos…
“…y restos de salitre en las mejillas” q diría otro. Necesito que me lo leas, cefirín, no consigo cogerle el ritmo, aunque eso tambien mola xq significa q puedo leerlo como me de la gana no??
¿El ritmo? ¿Eso qué es?
me gusta mucho el final, ese juego con el cielo de la boca y boca del estómago. tengo perdido uno por ahí que intentaba lo mismo pero nada, este lo mejora con creces
y ni rastro de ADN